jueves, 15 de enero de 2015

EL PULGAR DEL PANDA

Sobre el pulgar del panda, Stephen Jay Gould y el mecanismo evolutivo...

Señala el controvertido biólogo evolutivo y paleontólogo Stephen Jay Gould, en su genial ensayo El pulgar del panda (1980), que los órganos bien adaptados, como el ojo, no pueden usarse como prueba de la teoría de la evolución, puesto que este tipo de órganos pueden ser explicados con relativa facilidad en términos de una creación divina o especial. Sin embargo, otros órganos como el apéndice de los humanos o el falso pulgar del panda, sí proporcionan esa evidencia. Se entiende que tales imperfecciones e improvisaciones no serían nunca obra de un creador divino, aun a riesgo de que algún creacionista acérrimo pueda postular la voluntariedad de un dios creador en la propia imperfección.

Aunque el primero en profundizar en el asunto fue Delbert Dwight Davis, publicando en 1964 el ya clásico estudio "The giant panda: a morphological study of evolutionary mechanisms", el falso pulgar del panda alcanzó la notoriedad popular dieciseis años después con la obra de Jay Gould. De forma más reciente, en 2006, un equipo dirigido por Manuel J. Salesa, del CSIC, publicó al mismo respecto el artículo "Evidence of a false thumb in a fossil carnivore clarifies the evolution of pandas", en el cual se estudia a Simocyon batalleri (Viret, 1929), un carnívoro extinto pariente del panda rojo (Ailurus fulgens, Cubiet, 1825), presente en la península ibérica hace nueve millones de años, y que contribuye a conocer mejor la evolución de los pandas por haber desarrollado, de forma paralela, un falso pulgar que le permitía trepar a las ramas más delgadas de los árboles y evitar así el acoso de sus depredadores, entre ellos los tigres de dientes de sable (Smilodon, Lund, 1842).

El panda gigante (Ailuropoda melanoleuca, David, 1896), especie bandera convertida en icono de la conservación, dispone de un pulgar no oponible, como la mayoría de los carnívoros, desde los inicios de su historia evolutiva, cuando se separó del tronco principal de los osos hace unos diecisiete millones de años. Posteriormente, cuando el nicho ecológico en el que se hallaba se transformó y las hojas de bambú pasaron a ser el elemento fundamental de su dieta en detrimento de la carne, disponer de algo parecido a un pulgar oponible con capacidad prensora para arrancar las hojas de los tallos era una notable ventaja adaptativa. Consecuentemente, en A. melanoleuca, un espolón similar a un pulgar se hiperdesarrolló como modificación del hueso sesamoideo radial de la mano, tal como prueban los primeros registros fósiles encontrados y datados en la transición Plioceno-Pleistoceno.

Por supuesto, se trata de una forma más bien torpe de proporcionarle un pulgar al panda, algo que nadie haría ni remotamente si se dispusiera a diseñar el animal partiendo de cero. El mecanismo de la selección natural actúa sobre el animal según como es y lo adapta como bien puede al entorno en el que resulte hallarse. No produce ineludiblemente el mejor organismo,  ni siquiera el más eficiente… sólo aquello mejor que pueda transformar partiendo de lo que tiene a mano. En ocasiones, como en el caso del panda, el resultado presenta un aspecto inexcusablemente provisional.




EL VIAJE DEL BEAGLE

En 1831 fue nombrado naturalista a bordo del hermoso bergantín Beagle en un viaje que duró cinco años por ambas costas de Sudamérica, Galápagos, Tahití, Nueva Zelanda, Australia, Tasmania, isla de Keeling, Mauricio, Brasil y las Azores. Obtuvo el puesto gracias a las gestiones de su profesor de botánica en Cambridge, el reverendo John Stevens Henslow, quien le había hecho ver la importancia de las observaciones científicas detalladas, minuciosas e ininterrumpidas.

El HMS Beagle zarpó de Plymouth al mando del capitán FitzRoy el 27 de diciembre de 1831. Una fuerte tempestad les obligó a regresar y refugiarse en el mismo puerto. La misión consistía en completar el estudio de las costas de la Patagonia y la Tierra del Fuego que el capitán King había iniciado entre 1826 y 1830. Debía cartografiar las costas de Chile, Perú y algunas islas del Pacífico y llevar a cabo un serie de observaciones cronométricas. El 19 de agosto de 1836 partió hacia el Este desde Brasil. Después de hacer escala en Cabo Verde y las Azores, el Beagle arribó a las costas de Inglaterra el 2 de octubre de 1836.



Pinzón de Darwines el nombre con que se conoce a 14  especies diferentes pero estrechamente relacionadas, que Charles Darwin descubrió en las Islas Galápagos durante su viaje en el Beagle. Viven trece especies en las Islas Galápagos y una en la Isla del Coco.
Se creyó en un principio que las diferencias entre estos pinzones tuvieron un papel determinante en la formulación de la teoría de la evolución por selección natural; sin embargo, los escritos de Darwin indican que no fue realmente así. Darwin no creía que fuesen especies con un especial entre ellas y de hecho, pensaba que muchos no eran ni tan siquiera pinzones.
A la vuelta de su viaje en el Beagle, Darwin presentó los pinzones, junto a otras especies de aves y mamíferos que también había recogido en el viaje, a la Geological Society of London, en su reunión de 4 de enero de 1837. Las especies de aves incluidos los pinzones, fueron entregados a John Gould, el famoso ornitólogo inglés, para su identificación. Gould dejando a un lado su retribución informó en la siguiente sesión de 10 de enero que las aves de las Islas Galápagos que Darwin había creído de diversas familias, eran en realidad una serie de pinzones peculiares con suficiente entidad para formar un nuevo grupo en el que se incluían doce especies.

BIOBIBLIOGRAFÍA DE DARWIN

Charles Robert Darwin (12 de febrero de 1809 – 19 de abril de 1882) fue un naturalista inglés que postuló que todas las especies de seres vivos han evolucionado con el tiempo a partir de un antepasado común mediante un proceso denominado selección natural. La evolución fue aceptada como un hecho por la comunidad científica y por buena parte del público en vida de Darwin, mientras que su teoría de la evolución mediante selección natural no fue considerada como la explicación primaria del proceso evolutivo hasta los años 1930. Actualmente constituye la base de la síntesis evolutiva moderna. Con sus modificaciones, los descubrimientos científicos de Darwin aún siguen siendo el acta fundacional de la biología como ciencia, puesto que constituyen una explicación lógica que unifica las observaciones sobre la diversidad de la vida.
Con apenas 16 años Darwin ingresó en la Universidad de Edimburgo, aunque paulatinamente fue dejando de lado sus estudios de medicina para dedicarse a la investigación de invertebrados marinos. Durante sus estudios de medicina, asistió dos veces a una sala de operaciones en el hospital de Edimburgo, y huyó de ambas dejándole una profunda impresión negativa. «Esto era mucho antes de los benditos días del cloroformo», escribió en su autobiografía. Posteriormente, la Universidad de Cambridge dio alas a su pasión por las ciencias naturales. El segundo viaje del HMS Beagle consolidó su fama como eminente geólogo, cuyas observaciones y teorías apoyaban las ideas uniformistas de Charles Lyell, mientras que la publicación del diario de su viaje lo hizo célebre como escritor popular. Intrigado por la distribución geográfica de la vida salvaje y por los fósiles que recolectó en su periplo, Darwin investigó sobre el hecho de la transmutación de las especies y concibió su teoría de la selección natural en 1838. Aunque discutió sus ideas con algunos naturalistas, necesitaba tiempo para realizar una investigación exhaustiva, y sus trabajos geológicos tenían prioridad. Se encontraba redactando su teoría en 1858 cuando Alfred Russel Wallace le envió un ensayo que describía la misma idea, urgiéndole Darwin a realizar una publicación conjunta de ambas teorías.
Su obra fundamental, El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida, publicada en 1859, estableció que la explicación de la diversidad que se observa en la naturaleza se debe a las modificaciones acumuladas por la evolución a lo largo de las sucesivas generaciones. Trató la evolución humana y la selección natural en su obra El origen del hombre y de la selección en relación al sexo y posteriormente en La expresión de las emociones en los animales y en el hombre. También dedicó una serie de publicaciones a sus investigaciones en botánica, y su última obra abordó el tema de los vermes terrestres y sus efectos en la formación del suelo. Dos semanas antes de morir publicó un último y breve trabajo sobre un bivalvo diminuto encontrado en las patas de un escarabajo de agua de los Midlands ingleses. Dicho ejemplar le fue enviado por Walter Drawbridge Crick, abuelo paterno de Francis Crick, codescubridor junto a James Dewey Watson de la estructura molecular del ADN en 1953.
Como reconocimiento a la excepcionalidad de sus trabajos, fue uno de los cinco personajes del siglo XIX no pertenecientes a la realeza del Reino Unido honrado con funerales de Estado, siendo sepultado en la Abadía de Westminster, próximo a John Herschel e Isaac Newton.

CLAVES DE LA EVOLUCIÓN HUMANA

http://ntic.educacion.es/w3/eos/MaterialesEducativos/mem/claves_evolucion/